| Martín Chambi |
| Redacción | |
| 05/octubre/2006 | |
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Martín Chambi nació en Coaza, al sudeste del Perú en 1891, una zona de influencia quechua. Descubrió la fotografía gracias a los empleados de la mina en la que trabajó su padre. Con 17 años se trasladó a Arequipa, la ciudad más próspera del sur andino peruano, en la que funcionaban varios estudios fotográficos importantes, como la galería del precursor Max. T. Vargas, a la que se incorporó Chamba y que se ocupaba de todos los servicios fotográficos: retratos de estudio, de tipos, vistas de paisajes y monumentos incaicos y coloniales, comercialización de postales y corresponsalía de prensa. A los pocos años de establecerse por su cuenta en Cuzco (1920), una ciudad en expansión con un notable ambiente cultural, su estudio llegó a ser el más importante de la ciudad. Cuzco ofrecía una riqueza racial y cultural importante, además de un impresionante patrimonio incaico y colonial. Chambi consolidó su labor de corresponsal gráfico con las revistas y periódicos más importantes del Perú y Argentina, lo que facilitó que se apreciaran sus fotografías fuera de su ciudad y llegara a tener un importante reconocimiento en vida, con numerosos premios nacionales e internacionales. Esta labor, además, le permitió difundir su cultura fuera del ámbito local, a lo que ayudó también la edición de postales, cuya producción era una de las bases del estudio. El indigenismo estaba en pleno auge, especialmente en Cuzco, y Chambi conocía sus postulados de primera mano por algunos de sus amigos, como Roberto Latorre, editor de la revista más relevante del movimiento, Kosko. Chambi recorrió incansablemente el duro país de los incas a lomos de su mula, con su gran cámara estática. Las fotografías de paisajes andinos y restos arqueológicos fueron uno de los temas centrales de su producción. La intencionalidad artística y documental está presente en todas estas fotografías. Los restos arqueológicos sin embargo no formaban parte de sus exposiciones pero sí era el tema más demandado en publicaciones y postales que vendía en grandes cantidades. Aunque fotografió el Machu Picchu desde el año 1924, sus imágenes de esta ciudad son imprescindibles desde su participación en la expedición oficial que se organizó en el año 1928. Chambi consigue transmitir la atmósfera impregnada de misticismo y misterio de este monumental lugar sagrado construido entre grandiosas manifestaciones de la naturaleza y, a la vez, ofrece un documento arqueológico que permite hacerse una idea de la organización y magnitud del conjunto. A partir de los años 50 empieza a decaer su trabajo y su nombre y el estudio pasa a manos de sus hijos, Víctor y Julia. Muere en Cuzco en 1973. |
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