 Después de cinco jornadas de música, el Festival Internacional de Jazz de Getxo cerró su 29ª edición, en la que conciertos y actividades han atraído a cerca de 10.000 asistentes. A lo largo de una quincena de conciertos, el público ha podido disfrutar de una propuesta musical basada en los sonidos europeos, así como en la calidad y la diversidad. Igualmente, el Getxo Jazz reafirma su apuesta por las jóvenes bandas, protagonistas del Concurso de Grupos y de la sección "Tercer Milenio", que comparten programa con artistas de talla internacional. Lee el interesante artículo de Fernando Cerecedo.
La Plaza del Getxo Antzokia acogió los conciertos de la sección “Tercer Milenio” por la que este año pasaron la formación gallega FOUREJAZZ, los noruegos LISTEN! (formación 2º clasificada en el concurso el pasado año), el cuarteto catalán CONTRERAS & TUTUSAUS, el quinteto de la vocalista TERESA ZABALZA que contó con la colaboración de Carme Canela y por último la formación valenciana ESTER ANDUJAR GROUP. Un buen escaparate para jóvenes formaciones que dan una muestra del estado de salud de nuestro jazz, en situación precaria en cuanto a oportunidades para mostrar su trabajo, pero no en cuanto a capacidad y talento.
En la carpa instalada en la Plaza Biotz ALAI se desarrollaron los conciertos principales, primero con la actuación de los grupos finalistas del concurso de grupos, tras el que cerraban el programa los cabezas de cartel.
El viernes 1 abrió fuego la formación checa de DAVID DORUZKA TRIO. El joven guitarrista lideraba su banda acompañado de Tomas Liska (contrabajo) y Tomas Hobzek (batería). El gusto por el jazz contemporáneo dominó su discurso musical. Tras ellos, la voz de MARíA JOAO: La portuguesa demostró su poderío vocal arropada con maestría por Mario Laginha, Marco Franco y Yuri Daniel. |
Para el sábado se reservó el plato fuerte de este año. Comenzó la doble sesión con la formación a concurso NO LIMIT. Procedentes de distintos países centroeuropeos, estos jovencísimos músicos demostraron su virtuosismo, aunque su estilo podría considerarse un poco trasnochado a estas alturas. Tras ellos, hizo aparición el único guiño hacia el jazz americano del festival: John Scofield liderando su cuarteto, escudado por el saxofonista Chris Potter y una de las bases rítmicas más sólidas que se pueda tener hoy día con Dennis Irwin (contrabajo) y Bill Stewart (batería). Abrió Scofield su concierto con Groove Elation, y desde ahí hizo un recorrido por diversos temas de sus últimos trabajos. Scofield tiene eso que tienen los grandes, estilo propio, como demostró con su versión del conocido Georgia On My Mind, que sonó a Sco por los cuatro costados, con una coda final a guitarra sola de poner los pelos de punta. El concierto no defraudó y el público que abarrotaba el aforo salió encantado.
El domingo 3 resultó un programa de sensaciones. A concurso se presentaba FRANK WÖSTE TRIO. El joven pianista iba acompañado por sus ex compañeros de estudios en el conservatorio de París Yoni Zelnik (contrabajo) y Matthieu Chazarenc (batería). Un delicado concierto, intimista y lírico en la que el gusto de Wöste por los compositores románticos se dejó notar en su discurso. A continuación, el contrabajista BALDO MARTÍNEZ ofrecía su PROYECTO MIÑO, que, como él mismo define, tiene por objetivo desarrollar el lenguaje del jazz contemporáneo a partir de la música inspirada en los ritmos tradicionales que surgen alrededor del Miño, en su zona limítrofe entre Galicia y Portugal. Baldo, acompañado por otros ocho músicos, ofreció un colorista concierto, con partes bien atadas y espacios abiertos para la improvisación. Contaba en esta ocasión con la colaboración del zanfonista francés VALENTIN CLASTRIER, que integró un instrumento tan tradicional al vértigo de sonoridades más modernas.
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 Al día siguiente llegaba el turno para FELIX FROMM SEXTET. La formación alemana liderada por el trombonista Felix Fromm fue a la postre la gran triunfadora del concurso, ganando tanto la votación del jurado como la del público, y siendo su pianista Rainer Böhm vencedor también del premio al mejor solista. Junto a ellos, Florian Trübsbach (saxo alto), Steffen Weber (saxo tenor), Arne Huber (contrabajo) y Andy Haberl (batería). Pese a su amor por el jazz, estos jóvenes tienen los pies en el suelo y saben que vivir de ello es complicado. «Nos gustaría poder ganar el dinero suficiente con esto, pero somos conscientes de que habrá que compaginarlo realizando colaboraciones con artistas de pop u otros estilos. Es el sueño de muchos músicos, pero está claro que del jazz sólo viven los genios, las grandes estrellas», apuntó Fromm.
A continuación se presentaba la PIRINEOS JAZZ ORCHESTRA, , formación subvencionada por instituciones del País Vasco, Navarra y Aquitania, y llena de componentes con carreras propias, caso del director Iñaki Azkunze y los saxofonistas Víctor de Diego y Gorka Benítez. Cuando en una Big Band destaca más el trabajo solista que la energía del conjunto es que algo falla, y eso fue lo que sucedió en este caso.
El quinto y último concierto principal del Festival de Jazz de Getxo (tras el de la formación ganadora en el concurso), celebrado el martes, acogió al acordeonista francés Richard Galliano, un habitual de estos pagos en cuyo instrumento caben distintas sonoridades: caja de música, asfalto, jazz, folk, música de cámara, incluso la de vanguardia. Junto a él, Philippe Aerts (contrabajo) y Dré Pallemaerts (batería) ofrecieron un concierto variado y de desigual resultado, destacando el comienzo con guiños a la gracilidad zíngara del guitarrista Django Reinhardt y el populismo del armonicista Toots Thielemans.
En resumen, un buen festival, con una fórmula que es capaz de mostrar algo diferente al resto de festivales veraniegos y que la hace ser su sello de identidad. ¡¡¡Y el año que viene cumplirá los 30!!! |