| Fotografía taurina de Francisco Cano |
| Redacción | |
| 14/julio/2005 | |
Francisco Cano, decano de los fotoperiodistas taurinos, protagoniza la muestra que acoge el Museo Taurino de Valencia desde el 20 de julio hasta el 2 de octubre. A lo largo de casi un centenar de imágenes, las fotografías de Cano pasan revista a los matadores que han hecho historia en la tauromaquia, desde la posguerra hasta la actualidad. Después de más de seis décadas dedicado exclusivamente a capturar imágenes del mundo de los toros, el fotógrafo Francisco Cano y su archivo se han convertido en referentes imprescindibles en la historia de la fotografía española. Más de 63 años de ejercicio profesional, dos millones de instantáneas disparadas y cientos de plazas de todas las categorías visitadas dan una idea de las dimensiones de su archivo. Sin embargo, a estas cifras hay que añadir un aspecto fundamental: la conexión directa de este hombre incansable con la fiesta y su carácter jovial que le han permitido, desde el inicio de su carrera, ser considerado como parte integrante del mundo de los toros, por derecho propio. A esta circunstancia, Francisco Cano, Canito para los taurinos, ha añadido un buen olfato periodístico que le ha permitido captar con su cámara todos los aspectos del universo taurino, desde las tientas o las fiestas camperas hasta los festivales, las tardes de gloria, las mieles del triunfo, los fracasos o las visitas a los hospitales.La muestra, comisariada por Concha Baeza y Josep Vicent Rodríguez, se articula en torno a los maestros, a las grandes figuras del toreo que han pasado por delante del objetivo de Cano. En las 87 imágenes de la exposición están presentes los matadores que más corridas contrataron desde el año 1942, fecha en la que Cano comenzó su aventura fotográfica, hasta el pasado 2004: desde Pepe Luis Vázquez hasta César Jiménez, pasando por varias generaciones de matadores, muchos de los cuales han hecho sentir de forma especial su magnetismo dentro o fuera de los ruedos: Manolete, Luis Miguel Dominguín, El Cordobés, Paquirri, Ponce... A estos se añade una lista de nombres imprescindibles, unos ya retirados cuando Cano tomó su cámara y otros que, aun sin sumar muchas corridas, han sido referentes imprescindibles en el toreo. Aquí están Gallo, Belmonte y Vicente Barrera disfrutando en vida de su condición de mitos; Litri y Aparicio antes y después de sus sonados triunfos, Domingo Ortega dando lecciones tauromaquia y Bienvenida doctorado en torería; y Antoñete, Rafael de Paula, Curro Romero... Y, por supuesto, los rejoneadores Álvaro Domecq y Conchita Cintrón. La particular implicación de Cano con los toros y los toreros le ha permitido fotografiarlos en muy diferentes ambientes, de modo que la muestra recoge a los maestros en momentos muy diferentes de su vida personal y profesional: sus mejores momentos en la lidia, la tensión junto al burladero, las horas de espera en el hotel, la visita al sastre, las mañanas de caza, las fiestas más selectas, los símbolos del triunfo... La muestra, que se inaugura el próximo día 20 de julio a las 13 horas, permanecerá abierta en la sala de exposiciones temporales del Museo Taurino hasta el día 2 de octubre. |