07/octubre/2008
Jeremy Enigk
Redacción   
11/enero/2007
Jeremy Enigk es más conocido como el cantante y compositor de los desaparecidos Sunny Day Real Estate. Sunny Day Real Estate fue el dinámico cuarteto de Seattle que puso la voz a los apasionados inadaptados a lo largo del mundo entero.

Formados en 1.992, en tan solo tres años, SDRE se granjeó unas críticas sin precedentes y el éxito comercial. Este éxito fue de lo más asombroso considerando su política iconoclasta, nada de prensa ni de entrevistas, (ningún concierto en California). Dicha actitud atrajo una atención mucho mayor para sus interpretaciones musicales.

La habilidad de Jeremy para mantener (literalmente) cautiva la atención de los oyentes, desde un suspiro a un grito, llevó a muchos a apodar su voz como esa voz.. Jeremy empezó a perfeccionar esa voz a la temprana edad de 13 años en su primer grupo. Frustrado con sus tentativas para comunicar su visión musical a sus coetáneos, adoptó la guitarra como su herramienta instrumental. Desde entonces, ha aprendido por sí mismo teclados, percusión y todo tipo de instrumentos de cuerda. En su anterior aventura en solitario “Return of the Frog Queen”  utilizó el arpa para un mayor efecto, sin mencionar que adquirió un violonchelo y, cuatro días después, ya lo grabó para el álbum.

jeremy-enigkEra el año 1.996, y Jeremy Enigk lanzó “Return of the Frog Queen” a un mundo insospechado. Exponiendo la vulnerable psicodélica del entonces moderno emo-core, Jeremy recurría, aparentemente, a los dispares elementos de la música punk y clásica. La parte clásica de álbum la encontrabamos en la naturaleza orquestal del trabajo y en los aspectos de composición del rock clásico; imaginaos un cruce entre Nick Drake y John Lennon producido impecablemente por George Martín y acrecentado por una orquesta de 21 piezas.

“Return of the Frog Quenn” era el impresionante resultado de un año de valioso esfuerzo.

Extrapolando la pasión y selectas rimbombancias de su anterior grupo y envolviéndolo en texturas acústicas y orquestales, Jeremy creó un trabajo de una belleza increíble y perdurable.

Su primer acto de desaparición fue poco después del lanzamiento del segundo álbum  de Sunny Day Real Estate, alabado por la crítica y ahora un disco de culto.

Después de su conversión al cristianismo, Enigk reapareció con un nuevo álbum en solitario, “Return of the Frog Queen”.

Sunny Day Real Estate, reformado un par de años después, lanzó dos álbumes más de estudio, “How it Feels to Be Somthing On” fue editado por el sello Sub-pop, mientras que “The Rising Tide” fue lanzado por el desaparecido sello Time Bomb. Una vez más, el grupo se separó por cuestión de dinero y para desgracia de su sello, esta vez en vísperas de una gira europea. De nuevo, se reunieron dos años más tarde, esta vez bajo el nombre de The Fire Theft. El lanzamiento del grupo con este nuevo nombre encontró sin embargo otro sello, esta vez con Rykodisc y nos lo trajo en directo por primera vez a nuestro país en un único concierto en Barcelona junto a los catalanes Madee.

Y, por supuesto, no podemos olvidar la contribución de Enigk en la tan publicitada banda sonora de la película “The United States of Leland” (En nuestro país la estrenó Manga Films con el titulo EL MUNDO DE LELAND y actualmente se puede encontrar en formato DVD).

Ahora es el año 2006 y Jeremy habla de “Un nuevo comienzo”. Estas son las tres primeras palabras que dan la bienvenida cuando se abre la caja del último lanzamiento de Jeremy Enigk, “World Waits”. Verdaderamente , nunca ha habido un indie-rocker cuyas apariciones y desapariciones de la escena hayan inspirado tantos escrutinios como Enigk.

Fe, relaciones comerciales y una simple mala suerte han abrumado a Enigk, pero donde la mayoría de los compositores de canciones se habrían parado, él continuó adelante. Tal vez animado por la arrolladora recepción e interés por cualquier cosa de su último proyecto. Enigk ha tenido un historial llamativo, un compositor de canciones con un álbum tras otro, con un material potente y, a veces, asombroso. Injustamente castigado con la ahora despectiva etiqueta emo, fue la entusiasta pasión de Sunny Day Real Estate la que le despertó un cínico escenario indie. Mientras que muchos grupos han seguido y han suavizado  su sonido hasta una formula deprimente, volver atrás y escuchar los álbumes de Sunny Day Real Estate es un recordatorio de que el rock alternativo evocador e inteligente no es un oxímoron.

“Un nuevo comienzo” es también el nombre de la apertura de la exposición de un minuto y medio de “World Waits”. Fácilmente el esfuerzo más grande de su sonido en solitario hasta la fecha, el álbum nos presenta unos instrumentos de cuerda arrolladores, campanas y unas voces colosales. La primera canción propiamente dicha, la titulada descaradamente “Been Here Before”, será un alivio para los fans de Enigk  que se preocuparon con “The Rising Tide” por si pudiera, una vez más, retocar levemente su exitosa formula. “World Waits” es un estupendo regreso al apasionado y fuerte compositor de canciones,  en lo que Enigk destaca. Para estar seguros de que hay sutiles diferencias, “Been Here Before” se detiene a la mitad para tender un breve puente con órgano de iglesia, antes de aterrizar entre unos coros triunfantes e impresionantes. También le acompañan un grupo de músicos secundarios formidables, incluyendo las voces de fondo, músicos de cuerda y trompa y un puñado de tambores; no obstante, con todo este bagaje a su disposición, las canciones de Enigk son asombrosamente  centradas e indiscutiblemente intensas.

Economía es el nombre del juego con “World Waits” y, por lo demás, la instrumentación adicional está utilizada con el mayor de los cuidados. “World Waits” crea unos ambientes inesperados y efectivos que permiten mucho margen de maniobra para que la versátil voz de Enigk llene los espacios, al igual que la cuidadosa construcción de las canciones se despliegan de forma natural. Canciones con piano y percusión como “Canons”, la conducen al éxito porque la cambiante instrumentación, que más adelante incluye guitarras eléctricas y acústicas, no está forzada, al contrario, se edifica poco a poco y de forma espléndida en su constitución. En “Damien Dreams” puede hacer un giro repentino, de la desesperación a la ira, debido a este acercamiento, pero aún así, continua equilibrado por la habilidad vocal de Enigk para hacer palpable las emociones.

Es extraño ser un fan de Jeremy Enigk, simplemente porque nunca puedes estar seguro cuando puede reaparecer de nuevo. Por suerte, “World Waits” obtendrá la crítica suficiente y aceptación de los fans para mantener a Enigk en una aclamación colectiva, así, su próximo movimiento no llegará de sorpresa. Pero incluso si tiene que hacer frente a otra tímida desaparición, siempre y cuando regrese con un álbum tan exquisito como “World Waits”, su resuelta y eterna legión de fans no tendrán nada que temer.

 
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