| All That Jazz en Santander |
| Fernando Cerecedo Pastor | |
| 10/junio/2007 | |
![]() El mes de Mayo es la fecha elegida para el ciclo de Cine y Jazz que se celebra en su quinta edición en la Filmoteca de Cantabria, con la colaboración de AEMUC-Club de Jazz de Cantabria. En estos cinco años, y bajo el techo del antiguo "Cine Bonifaz", esta propuesta ha ido consolidándose gracias a un atractivo programa en el que se aúnan dos expresiones artísticas muy vinculadas entre sí. A lo largo de cuatro sesiones que se celebran cada viernes del mes, un documental y un concierto muestran el pasado y presente de este género musical.
Rogério Botter Maio vino el tercer día para recordarnos que la música brasileña es más que samba y bossa. El contrabajista y compositor de São Paulo bebe de la tradición musical de su país, en la que, además de los arriba mencionados, también suena el afoxé, frevo, bailão o el choro. El concierto, basado principalmente en su último trabajo discográfico “Prazer da Espera”, recoge esta tradición, y estos ritmos son la base sobre la que trabaja sus composiciones. Junto a él, la pianista Elisabet Raspall, con la que colabora desde hace ya varios años, Víctor de Diego a la flauta y saxos tenor y soprano, y el baterista Reinaldo Santiago nos hicieron disfrutar de esa riqueza musical que tiene Brasil, con una propuesta muy interesante y arriesgada, mezcla de tradición y modernidad, que es lo que hace que una música se sienta viva.
Tocar a dúo siempre es arriesgado. Si además los instrumentos en liza son un contrabajo y un acordeón, el asunto se puede complicar aún más. Este extraño maridaje es el que llevan a cabo Javier Moreno y Diddier Ithursarry, pero su música surge con tanta naturalidad que parecen que ambos instrumentos estén hechos el uno para el otro. En una inteligente mezcla de floklore y Free jazz, los temas respiran, se vacían y se llenan, manteniendo al espectador atento y expectante tras cada silencio. Javier y Diddier se complementan, mientras hacen y deshacen, y los temas suenan con una frescura asombrosa. Un excelente concierto para cerrar el ciclo.
Cinco años de vida para cualquier ciclo o festival no supone una gran cifra, pero en este caso, ese lustro ha dado para consolidar el ciclo como una interesante muestra del Jazz que se desarrolla en nuestro país. La última semana de mayo leíamos en los periódicos locales que una sentencia del tribunal obligaba al cierre de la sede de la Filmoteca, tras una serie de “desacuerdos” político/jurídicos. Sólo los necios pueden vanagloriarse de clausurar un espacio cultural, en vez de buscar soluciones sensatas para solventar los problemas que pudiera haber (y que yo desconozco) Lo único que espero, es que todo este suceso no impida que el ciclo “All That Jazz” pueda seguir creciendo, y que el año próximo yo pueda volver a escribir otro artículo con lo acontecido en la 6º edición. Esa será, para muchos, la mejor noticia.
|