20/julio/2008
JAZZALDIA 2005: Cumpleaños feliz
Fernando Cerecedo Pastor   
31/julio/2005
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Celebraba el festival de Jazz de San Sebastián su 40 edición, y ha demostrado encontrarse en un excelente estado de salud. Recorre junto a Fernando Cerecedo los pormenores del día a día de uno de los buques insignia del jazz de este país.



200507-JazzAlDia-13.jpgPocas horas después de su finalización, su director Miguel Martín informaba sobre los datos de asistencia de público a los más de 70 conciertos celebrados a lo largo de los seis días de festival: 106.000 espectadores, que se dice pronto (en la edición pasada, también con record hasta ese momento, fueron 65.500 y las expectativas para este año era poder alcanzar los 90.000 espectadores).

Más de 70 conciertos programados dan para mucho, y en ellos se mezclaban el Jazz puramente dicho con otras tendencias musicales desde el funk hasta el pop. La plaza Trinidad y el auditorio del Kursaal acogían los conciertos de pago, mientras que las terrazas del propio Kursaal y un escenario en la playa de la Zurriola albergaban los espectáculos gratuitos. Si algo me llama la atención del Festival de Jazz de San Sebastián es como es capaz de teñir de música toda una ciudad. El ambiente en los alrededores del Kursaal es espectacular (más los días del fin de semana, donde se hace hasta excesivamente multitudinario si uno va con intención de escuchar, más allá del ambiente festivo, un concierto) Este año además, con motivo del 40 aniversario, se usaba por primera vez un nuevo espacio de concierto y el museo Chillida Leku acogía un espectáculo matinal. Dada la buena acogida de la idea, los organizadores no descartan incorporarlo para próximos años.

Daremos a continuación un breve repaso a todo lo que día a día pudimos ver y escuchar durante el festival. Uno de los “problemas” que se nos presenta es tener que seleccionar en un momento determinado entre dos o tres propuestas diferentes que se desarrollan simultáneamente, pero dejamos a nuestros gustos personales y a la intuición el poder de decisión en este caso. Sobre los conciertos en el auditorio del Kursaal poco podremos decir, ya que los fotógrafos sólo teníamos acceso a la sala durante el primer tema de cada actuación, teniéndonos que retirar del recinto a continuación. No obstante, buenos amigos asistieron a algunos de esos conciertos y nos informaron de lo que allí sucedió, así que alguna opinión (aunque sea de 2º mano, pero absolutamente fiable para un servidor) podremos dar.

 Viernes, 22 de Julio.

200507-JazzAlDia-17.jpg Recién llegados a Donosti, con el tiempo justo para dejar nuestro equipaje y dirigirnos a la zona del Kursaal, disfrutamos del primer concierto de esta edición. La organización del festival quería reunir en una big band a algunos de los músicos españoles (de nacimiento o afincados desde hace ya varios años en este país) que intervinieron numerosas veces en pasadas ediciones del festival. El responsable musical elegido para la ocasión fue el saxofonista Bob Sands que se hizo acompañar de un puñado de excelentes músicos de la escena nacional. Al finalizar el concierto, algunos de ellos lamentaban el escasísimo tiempo de ensayo que habían tenido para la ocasión, y esto no hace más que aumentar el crédito de nuestros músicos, ya que el espectáculo ofrecido fue excelente. En una onda a las big bands de Count Bassie, el concierto discurrió por un repertorio de estandars con un sonido de banda poderoso y espacio suficiente para la sucesión de solos de cada uno de sus integrantes. Es una lástima que este proyecto sea tan efímero como la duración de su concierto, y que este tipo de propuestas sea absolutamente inviable en nuestro país.

Encantado por el comienzo, iba siendo hora de avituallarse, de modo que con un bocata y una fresca cervecita nos sentamos en el muro de la Zurriola desde donde nos animó la cena el incombustible Eric Burdon, que estrenaba el escenario de la playa. Pudimos escuchar ente bocado y bocado algunos de los temas clásicos de su repertorio, entre los que no faltó, naturalmente, “The house of the rising sun”.

El plato fuerte de la noche, iba a ser el concierto que a continuación iba a ofrecer en ese mismo escenario playero, Maceo Parker. Reconozco iba al concierto con ciertos prejuicios hacia su música, que no me acaba de llenar, pero como el deber mandaba, me aposté con suficiente antelación en 1º fila para poder realizar algunas fotos del concierto con más tiempo del que estaba destinado a los medios, y aprovechando, ver si su directo desde primera línea me transmitía algo más. Salió Maceo al escenario con toda su parafernalia después de que la banda comenzara con su groove para caldear el ambiente. La speaker no dudó en presentárnoslo como “el mejor saxofonista del mundo”, y allí se nos plantó con su saxo alto en mitad del escenario para delirio de las 8.500 personas que, según la organización, asistieron al concierto (el record de asistencia en esta edición). Disfruté durante los tres o cuatro primeros temas, y hasta se me iban los pies de vez en cuando, pero poco a poco el concierto se me fue haciendo aburrido y repetitivo, así que tras una balada que dio un poco de tregua a la sucesión de ritmos funk, dejamos nuestra privilegiada posición a espectadores más entregados a la causa, que nos agradecieron el detalle.

Sábado, 23 de Julio

200507-JazzAlDia-16.jpg Comenzamos el día asomándonos al auditorio del Kursaal para tomar alguna foto de Roberta Flack, que actuaba a las 18:30 h. Tras ello, en las terrazas del Kursaal comenzaba la actividad. Primero nos pasamos por el concierto que ofrecía la formación gallega Clunia, con el contrabajista Baldo Martínez como principal exponente junto a Roberto Somoza (saxo tenor), Nani García (piano) y Fernando Llorca (batería). Clunia había logrado el 2º premio en el concurso internacional del festival allá por el año 1983, y en esta especial edición la organización, al igual que con otras bandas, quería recordar su paso por la historia del festival.

Abandonamos tras una media hora el concierto con la curiosidad de ver a Tony Joe White que actuaba a escasos metros. Blues profundo del delta en el que Tony Joe White se hacía acompañar únicamente de Jeff Hale a la batería, para dejar el resto a su guitarra, su armónica y su voz. Una estupenda propuesta por su aparente sencillez, que dio toda una clase magistral del género.

Poco a poco llegaba uno de los conciertos por los que tenía especial interés de los que se ofrecían en esta edición de Jazzaldia. Se inauguraban los conciertos de la plaza Trinidad con el quinteto coliderado por Benny Golson y Cedar Walton. Junto al saxofonista y al pianista (“The Original Messengers” como rezaba en los créditos), el baterista Jimmy Cobb, el contrabajista David Williams y el trompetista Philip Harper. Abrían el concierto con “Cedar’s Blues” y los temas se fueron sucediendo uno tras otro, con impecable sensibilidad, hasta llegar al punto álgido de la noche en el que, como es habitual en sus conciertos, Benny Golson rinde homenaje al gran trompetista Clifford Brown con su emotivo “I Remember Clifford”. Reconozco que se me hizo un nudo en la garganta cuando de su saxo en solitario comenzaron a sonar las primeras notas de introducción al tema. Golson se dio un pequeño respiro a continuación, en la que el trío de piano se marcó un “Body & Soul” con ritmos latin, cuando el concierto ya se acercaba a su fin. El bis fue otro clásico de Golson, su “Blues March”.

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Abandonamos el escenario de la Trini sin presenciar el 2º concierto del programa ya que en las terrazas del Kursaal había otra cita ineludible. Iñaki Salvador actuaba al frente de un noneto que, por encargo de la dirección del festival, había reunido para el aniversario. Viejos y nuevos amigos, como comentó el propio Salvador desde el escenario, interpretando arreglos y temas nuevos para la ocasión, y que ofrecieron un interesante concierto en el que destacaron sobre el resto, los vientos que corrían a cargo del trompetista Jacky Berecoechea, y los saxofonistas Víctor de Diego (tenor) y Mikel Anduela (alto).

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Para finalizar la jornada, nos dirigimos de nuevo a la Zurriola, para, a una cierta distancia escuchar como una formación llamada BossaCucaNova destrozaban uno tras otro grandes clásicos de la música brasileña. Otros ejemplos hemos tenido en este Jazzaldia de revisionismo de géneros bajo una onda electrónica de mayor acierto e interés musical que lo escuchado en esta ocasión.

Domingo, 24 de Julio

200507-JazzAlDia-14.jpg El día venía cargadito de acontecimientos en la tercera jornada del festival. A las 18:30 horas, el pianista Keith Jarret recogía en el auditorio Kursaal el premio Donostiako Jazzaldia de manos del director del festival para a continuación, y junto a Gary Peacock y Jack DeJohnette ofrecer el concierto más esperado de esta edición. En esta ocasión tan solo nos estuvo permitida la presencia durante la entrega del premio. Del concierto nos contaron a posteriori excelencias, como no podía ser de otra forma, y el propio Miguel Martín lo mencionaba en su balance final como un punto de inflexión en la historia del festival.

Ya en terrenos más mundanos, nos acercamos a escuchar a una formación francesa llamada Post Image, que ellos mismos definen como “etno-electrojazz”. Samplers y base rítmica apoyando el discurso improvisativo de Patricio Lameira (guitarra), Freddy Buzon (trompeta) y Jean Christophe Jacques (saxo). Curioso.

La doble jornada en la Trini volvía a ser de esas interesantes, así que hacia allí nos dirigimos. Minutos antes de la 1º actuación, el sirimiri hizo acto de presencia, aunque nadie se movió de su asiento. Ataviados con los ponchos de plástico facilitados a la entrada, esperamos todos la presencia en el escenario del cuarteto liderado por el pianista Kenny Barron que habría la sesión. Junto a Barron, que tenía un especial protagonismo en esta edición como veremos más adelante, salieron el sólido contrabajista Ray Drummond, el sonriente y eficiente baterista Ben Riley y la joven flautista Anne Drummond. Tal vez la presencia de la flautista marcó excesivamente el devenir del concierto, en el que sonaron temas como “Alter ego” o “Song for Abdulah” junto a la archiconocida “Manha de Carnaval”.

Tras la “suavidad” del concierto ofrecido por el cuarteto de Barron, con algo más que sirimiri sobre nuestras cabezas, aparecieron como un huracán el trío formado por John Medeski, Billy Martin y Chris Wood. Sin tregua desde la primera nota, MMW fueron capaces de mantener bajo la lluvia a los 2.000 espectadores que allí estábamos ya que el “chaparrón” que nos llegaba desde el escenario era de bastante más intensidad que el que provenía del cielo. Había gran expectación por volver a escuchar al trío tras su paso por el festival hace dos años, y desde luego que no defraudó el concierto, en el que se dio cita un público bastante más joven de lo que es habitual: una buena noticia.

Decidimos terminar la noche en un ambiente de club de jazz, así que nos dirigimos al Altxerri para asistir al concierto que ofrecía el saxofonista Víctor de Diego con su cuarteto formado en esta ocasión por Joan Díaz (piano), Iván San Miguel (contrabajo) y Marc Ayza (batería) La actuación se basó en los temas que componen su último disco, y fue un perfecto broche final a la jornada.

Lunes,  25 de Julio

El cuarto día del festival comenzaba con la novedad del concierto en el museo Chillida Leku a cargo de Kenny Barron, en esta ocasión a trío. Jornada matutina y en un fantástico entorno. Barron volvió a demostrar su buen hacer sin alardes en una sucesión de estandars ("The Only One" y "No Greater Love” entre otros) tocados con maestría y sensibilidad.

La cita preparada para el auditorio del Kursaal también era de las de primera categoría. El saxofonista Phil Woods se hacía acompañar de la orquesta de cuerda Et Incarnatus para recordar las legendarias baladas que Charlie Parker grabara en “Bird With Strings”. Hablando en días anteriores con Gorka Benítez, que participaba en esta ocasión en calidad de flautista, nos contaba las bondades de la propuesta. Sonaron “Just Friends” y “But Not For Me” entre otros. Woods tuvo la generosidad de ceder espacio al propio Gorka Benítez que dejó en dos interesantes solos, su buen hacer y una vez más la muestra de la calidad que hay entre nuestros músicos.

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Como otras veces, de nuevo la curiosidad nos llevó a las terrazas del Kursaal para escuchar a la formación alemana Nylon, a la que no habíamos llegado a ver en su actuación del día anterior. Basan su repertorio en clásicos del cabaret y el music-hall germano al que pasan por el tamiz de la música electrónica, actualizándolos a los tiempos que corren. La voz de su cantante, Lisa Bassenge, es el vehículo conductor del concierto, acompañada con sobriedad y buen hacer por el resto de la banda. Nos gustó, como al resto del público asistente, lo que escuchamos, y los músicos abandonaron el escenario con una sincera ovación.

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La noche en la Trini cambiaba de aires: una jornada dedicada (aunque se la quiera a veces calificar con otros adjetivos para darle más relumbrón a la cosa) al pop con una doble propuesta en la que se unían dos generaciones distintas. Primero se presentaba el joven Amos Lee, con su disco debut bajo el brazo de mano de una de las compañías más significativas en el mundo del jazz. Su guitarra acústica y su voz marcaban sus temas con leves tintes de blues, country o soul, pero música pop en esencia. Como sardinas en lata estábamos en la plaza, de pie para la ocasión, en una actuación que nos aburrió tras la novedad de escuchar los primeros temas de Amos, pero que al público pareció encantar. Tras él, venía otro de esos platos fuertes del festival desde el punto de vista de la organización: Joe Cocker subía al escenario con el clásico “Chain of Fouls”. Un atronador sonido, que oculta más que muestra las virtudes o defectos de lo que en el escenario sucede marcaba los derroteros de por donde iba a ir el concierto. Agotado por la jornada y con escaso interés por lo que allí pudiera suceder a continuación, decidí retirarme a descansar, pues todavía faltaban dos días de festival y muchas cosas interesantes por contar.

Martes, 26 de Julio

200507-JazzAlDia-12.jpg El primer concierto del día era de esos “difíciles” y la cantidad de público que se dio cita en el auditorio del Kursaal daba muestras de ello (unos optimistas 750 espectadores leíamos al día siguiente) La tercera actuación de Kenny Barron en esta ocasión en “duelo” pianístico con Mulgrew Miller. Miller está considerado como uno de los máximos exponentes del revisionismo del hard bop de los ’50 y Barron… es Barron. Siete temas a dúo, y uno en solitario para cada pianista en un concierto que resultó denso y que no acabó de calar en el público.

Tenía mucha curiosidad por ver el último trabajo del saxofonista Perico Sambeat, en formación de sexteto, grabado hace un año y que estará en el mercado según comunicó Sambeat en este otoño. Es muy difícil, como ya hemos dicho en otras ocasiones, disfrutar de este tipo de propuestas que van más allá de un cuarteto, por la complejidad de coordinar a un elevado número de músicos en proyectos que después es difícil que aparezcan en las programaciones musicales que se suceden a lo largo del año en este país. Musicalmente, el sexteto de Perico Sambeat tiene mucho que ofrecer, con una riqueza musical de alto nivel y pasajes sonoros que llevan al espectador a través de las historias que Sambeat cuenta con sus composiciones. Si a esto unimos la alta calidad del resto de los integrantes del sexteto (Marc Ayza a la batería, Paco Charlín al contrabajo, José Reinoso al piano y rhodes, Toni Berenguer al trombón y Raynald Colom a la trompeta y fliscorno) el disfrute está asegurado.






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Todavía extasiados por lo escuchado, nos dirigimos hacia la Trini, en donde se nos ofrecía una doble sesión de Big Bands. Tenía Jazzaldia una “deuda” con el contrabajista Dave Holland, que nunca había participado en el festival. En esta ocasión se presentaba al frente de su big band en el último concierto de la temporada como dijo desde el escenario. El espectáculo que ofrecieron fue impresionante, impregnando de modernidad y estilo cada uno de los temas que nos ofrecieron a lo largo de los 80 minutos de concierto. Temas procedentes de sus discos “What Goes Around” y “Overtime” y un recuerdo como no podía ser de otra forma en esa noche al contrabajista Charles Mingus con el tema “Blues for CM”. Generoso Holland en la cesión de protagonismo a cada uno de los fantásticos músicos que le acompañaban, entre los que destacaron el trombonista Robin Eubanks y los saxofonistas Antonio Hart y Mark Turner (este último abriendo y cerrando la sucesión de solos de la actuación). En definitiva, una vez más Holland llevó su elegancia al escenario en un concierto difícil de olvidar. Nos preguntábamos en el descanso que nos podría ofrecer la Mingus Big Band para que nos despertara del éxtasis alcanzado con lo que habíamos presenciado. Difícil papeleta.

200507-JazzAlDia-09.jpgEl momento emotivo de la noche, y posiblemente del festival, fue el homenaje que se rindió a Charles Mingus, y que justificaba también la presencia de la big band homónima en el festival. Su viuda Sue Mingus descubrió una placa con la que Jazzaldia quería rendir tributo al genial músico que había dejado su sello en dos actuaciones históricas en el festival en los años 1974 y 1977. Tras escuchar las palabras de su viuda agradeciendo el homenaje, sorpresivamente la banda comenzó a sonar. Vueltos como estábamos hacia donde había tenido lugar el acto, no nos habíamos percatado de que los músicos se habían ido situando silenciosamente en sus lugares y comenzaron su actuación con una energía que no abandonaron en toda la noche. Fue una propuesta completamente distinta a la que habíamos escuchado anteriormente, una banda de “canallas” que jaleaban y animaban los solos de sus compañeros, que abandonaban momentáneamente su lugar para ofrecer su improvisación desde el centro del escenario. Destacaron entre ellos el siempre genial trombonista Frank Lacy (que dio también buena muestra de su condición de cantante) y especialmente la interpretación de “Goodbye Pork Pie Hat”, el excelente tema que Mingus dedicó a Lester Young y que corrió a cargo del saxofonista Wayne Escoffery.

La noche en la Trini había sido de las de guardar en la memoria, así que para no perturbar los sentidos, decidimos acercarnos a la playa para, a una prudente distancia, disfrutar del buen hacer de Djavan, que unos minutos antes de nuestra llegada había iniciado su concierto. Hizo un concierto en el que recorrió su extensa carrera musical sin grandes concesiones a la galería (sólo la “Flor de Lis” de entre sus temas más populares se coló en la selección) Un buen fin de fiesta para lo que fue un perfecto día.

Miércoles, 27 de Julio

200507-JazzAlDia-08.jpg Último día de festival, que ya hace mella en mi cuerpo, pero que siempre deja ese poso de tristeza porque se acaba, y que te obliga a recordar esos momentos mágicos que has presenciado para mantenerlos más frescos en tu memoria, como si tuvieras miedo que al día siguiente puedan desaparecer.

Comenzaba esta última jornada con una doble sesión en el auditorio del Kursaal a cargo de Van Morrison. Dos conciertos de 1 hora y 20 minutos, como se podía ver en los gigantes relojes digitales que, cara al escenario, marcaban en una implacable cuenta atrás, la duración de cada actuación. Como de costumbre, los primeros minutos para poder tomar alguna foto de la actuación bajo una precaria luz de escenario para estos menesteres y abandono de la sala. Hemos leído distintos tipos de opiniones sobre lo sucedido musicalmente hablando, pero por no ser de 1º mano la información nos abstenemos de añadir nada más al respecto.

  Los escenarios de las terrazas del Kursaal estaban reservados en su mayoría a distintas formaciones de jóvenes músicos que estudian en MUSIKENE (Centro Superior de Música del País Vasco) Por allí estuvimos buena parte de la tarde, centrando nuestra atención en el sexteto liderado por el contrabajista cántabro Iván San Miguel, que ofreció un buen concierto marcado por arreglos de temas clásicos como “But Not For Me”, “Afro Blue” o un inquietante y original “All Blues” con temas originales. Si ya hemos dicho varias veces que en este país hay un buen plantel de músicos de Jazz, la gente joven que viene en pocos años formará parte de ese plantel, e Iván San Miguel sin duda alguna será uno de ellos.

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La jornada en la plaza Trinidad volvía a ser festiva. El tirón de Bebo Valdés y Gilberto Gil hizo que la organización decidiera nuevamente eliminar las sillas del recinto y la plaza estaba de nuevo abarrotada. Bebo Valdés se sentó al piano, acompañado de el ya habitual Javier Colina al contrabajo, Efraín Porro a las congas y su hijo pequeño Richard Valdés a las pailas. Con el público entregado desde antes del concierto, Bebo fue desgranando tema tras tema, entre los que hubo boleros, alguna popular banda sonora y
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hasta un tema del pianista Bill Evans. El calor, el cansancio de los días (acentuado por la escucha de pie entre el gentío que casi impedía moverse) pasaron factura y nos hizo abandonar el recinto antes de que concluyera su actuación.

Y acabamos el festival como comenzamos, sentados en la terraza del Kursaal con el fin de fiesta que corría a cargo de unos enérgicos austriacos que se hacen llamar Trío Exklusiv aunque su formación es un cuarteto. Ya habían montado una buena el día anterior en la playa (según nos contaron) y tampoco el último día desaprovecharon la ocasión. Sonidos electrónicos, una potente batería, y los colchones creados por el guitarrista eran suficientes para que su excéntrico trompetista (que se ocupaba también de las voces) Richard Klammer diera rienda suelta a toda su energía, secundado por Martin Zrots en su doble faceta de bajista y saxofonista. Tras el primer impacto, el resto del concierto resultó un poco tedioso. Como dice el anuncio televisivo, la potencia sin control…

Una vez finalizada la 40º edición de Jazzaldia, habrá que pensar el la 41º, que lo va a tener complicado debido al éxito de público que ha habido en esta ocasión. De momento ya se saben fechas (del 21 al 26 de Julio) y el reto ahí está. Eso a buen seguro será un buen estímulo para la organización, que tiene un complicado papel en encontrar una programación que equilibre los conciertos de jazz (no en vano, así se denomina el festival) con otras formas más populares que son las que gozan de la mayor respuesta del público. Allí nos veremos.
 
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