25/julio/2008
Exposición Velázquez, esculturas para el Alcázar
Redacción Murcia   
06/enero/2008
La muestra alberga vaciados, en yeso y bronce, de colecciones de familias romanas como los Medici, Ludovisi, Borghese e, incluso, obras del Belvedere del Vaticano reunidas por los Papas desde Julio II a Inocencio X.La labor de investigación y restauración, dirigida por el Académico José Mª Luzón, recupera y reúne decenas de esculturas dañadas y olvidadas tras el incendio del Alcázar en la Nochebuena de 1734.
Comprar pinturas originales y estatuas antiguas, y vaciar algunas de las más celebradas, que en diversos lugares de Roma se hallan”. Éste fue el encargo que le encomendó el Rey Felipe IV, según Palomino, biógrafo de Velázquez. Y así fue como el artista sevillano, después de inspirarse en Roma para pintar La fragua de Vulcano, La rendición de Breda o Las Hilanderas, vuelve a la capital italiana con el único fin de decorar el Alcázar que, años más tarde, quedaría devastado por un incendio.

La Fundación Cajamurcia colabora con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, organizadora de esta exposición que recoge 76 piezas entre esculturas, libros, cuadros, dibujos y documentos de archivo que nos acercan a una faceta desconocida de Diego de Velázquez: veedor y contador de la Pieza Ochavada del Alcázar. La muestra permanecerá abierta hasta el 10 de febrero y, posteriormente, una pequeña selección de piezas viajarán a Murcia para exhibirse en la Sala Cajamurcia Belluga, bajo el título Reflejos de Velázquez, y que se podrá visitar a partir del 9 de abril.  

nibide-corriendoColecciones romanas

Felipe IV, conocedor de la genialidad del artista, elige a Velázquez para copiar, mediante vaciados en yeso y bronce, las mejores esculturas de la antigüedad clásica para decorar este edificio. El segundo viaje a Roma (1649-1651), además del gusto y talento exquisitos del pintor, requiso de innumerables estrategias, contactos y destrezas para conseguir copias de colecciones de familias romanas como los Medici, Ludovisi, Borghese e, incluso, obras del Belvedere del Vaticano reunidas por los Papas desde Julio II a Inocencio X. Difícil tarea en un momento en el que los propietarios consideraban que la técnica del vaciado dañaba el mármol y que, algunos años antes, el papa Urbano VII había prohibido la exportación  de antigüedades. Escultores y formadores como Matteo Bonucelli, Cesare Sebastiani, Girolamo Ferreri y Pietro del Duca, que trabajaban en la construcción de la Basílica de San Pedro del Vaticano, fueron los artífices de esta colección del siglo XVII.

Toda una aventura que, más allá del tiempo que Velázquez invirtió en comprar y contratar esculturas en Nápoles, Génova, Padua, Milán, Venecia y Roma, se alargó hasta veinticuatro años después, cuando arribaron a Alicante las últimas esculturas encargadas.

Velázquez, esculturas para el Alcázar es el resultado de años de investigación y restauración que nos descubren las curiosidades ocultas tras la decoración del Alcázar y recupera y reúne decenas de esculturas que, dañadas y olvidadas tras el incendio de la Nochebuena de 1734, se dispersaron en diferentes sedes (Real Academia de San Fernando, Museo del Prado, Patrimonio Nacional, Casa de la Moneda, Museo Arqueológico Nacional…). Bajo la dirección del académico José Mª Luzón, hoy las esculturas se disfrutan en su mayor esplendor, restauradas y contextualizadas. Una minuciosa labor que se recoge en el catálogo de la muestra.

La Fundación Cajamurcia comparte este empeño en descubrir el gusto por la escultura del autor de Las Meninas y, una vez más, colabora con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la que se configura ya como una extensa relación.

La sesión extraordinaria de esta Real Corporación, celebrada en Murcia y en Cartagena; la exposición El Westmorland. Recuerdos del Grand Tour, comisariada igualmente por el académico José María Luzón (2006) y el curso El dibujo hoy, impartido con el fin de entender el dibujo desde una perspectiva actual, a partir de las obras maestras de la escultura clásica, son algunos ejemplos de estas iniciativas compartidas, que se repetirán en la próxima conmemoración del bicentenario  del fallecimiento del murciano José Moñino y Redondo, Conde de Floridablanca, protector de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

 
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