| Bird voló sobre Santander |
| Fernando Cerecedo Pastor | ||
| 07/octubre/2005 | ||
![]() Se recuerda este año en el mundo del Jazz, en el 50º aniversario de su prematura muerte, a uno de esos músicos que es capaz de marcar una diferencia con el resto por su originalidad y su espíritu de renovación: Charlie Parker. Para este fin, el quinteto que se presentó anoche en el escenario del Teatro del Centro Cultural Caja Cantabria aunaba la veteranía de una excelente sección rítmica formada por el pianista Ronnie Mathews, el contrabajista Ray Drummond y el baterista Jimmy Cobb, y la juventud del trompetista Terell Stafford y el saxo alto Jesse Davis, que tenía la difícil misión de recordarnos a Bird a través de su mismo instrumento. “Lo estaréis pasando mejor ahí abajo que yo aquí arriba”, comentó medio en broma medio en serio en un momento del concierto, en el que ensalzó la figura de Parker e indicó la responsabilidad que para cualquier músico suponía interpetar su música. ![]() “Moose de Mooche” abrió el concierto y “Confirmation” lo cerró, dos de los temas parkerianos por excelencia. En medio hubo tiempo para un par de baladas, una versión de “Milestones” (el antiguo), recordando la grabación de este tema que hiciera Bird junto a Miles Davis y algún Standard más. El concierto fue de menos a más, a medida que ambos solistas se iban calentando, en una actuación sin mucho riesgo pero toda una lección de estilo. El público disfrutó del concierto, y en especial de las intervenciones de Mr. Cobb, otro músico que ya ha hecho historia en esta música. Una interpretación del “Salt Peanuts” de Gillespie (otro de los clásicos del Bop) como bis, cerró el concierto. ![]() ![]() Especialmente interesantes resultaron los comentarios que durante la rueda de prensa de la mañana realizaron Jesse Davis y Jimmy Cobb. A juicio de este último, el jazz es «una música que está infravalorada frente a otros estilos y lenguajes musicales como el pop, el rock o el rap a los que la gente les da mucha más importancia y que generan, también, mucho más dinero». Jesse Davis tocó el otro punto delicado de la cuestión: «el jazz que se escucha hoy es el que las compañías discográficas quieren, mientras que existen esos otros grandes músicos muy valiosos que no son conocidos, porque ni salen en los medios ni tienen el apoyo de esa industria». Y continuó: «ser un genio y un gran músico como Jimmy Cobb ya no es suficiente. La industria hace lo posible para que al final se cumpla una máxima: se oye sólo lo que las compañías discográficas quieren que se oiga». ![]() ![]() ![]()
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