| Russell Malone & Benny Green, tres son multitud |
| Fernando Cerecedo Pastor | ||
| 12/noviembre/2005 | ||
![]() El pasado jueves día 10 finalizaba el llamado “Festival Jazz de Otoño” organizado por Caja Cantabria (un poco exagerado el llamar festival a una serie de tres conciertos, pero bueno), y el dúo formado por el guitarrista Russell Malone y el pianista Benny Green eran los encargados de echar el telón. Las carreras musicales de Malone y Green tienen bastantes similitudes, así que era de esperar que tarde o temprano juntaran sus talentos para un proyecto semejante. El encuentro se produjo en el año 2001 y hasta el momento dos grabaciones recogen su propuesta común: “Jazz at the Bistro”, grabado en el local homónimo de la ciudad de St Louis (Washinton) en directo durante sus actuaciones a lo largo de cuatro noches en el año 2003 y “Bluebird”, una grabación de estudio un año más tarde. Ambos discos están editados por el sello Telarc. ![]() ![]() El concierto mezcló, como sus dos grabaciones, composiciones propias junto a estandards clásicos -haciendo memoria recuerdo “Cotton tail” (Duke Ellington), “Jingles” (Wes Montgomery), “It’s Alright For Me” (Cole Porter), “Reunion Blues” (Milt Jackson) o “Tales of Fingers” (Paul Chambers)- y también versiones de temas pop/motown (algo de Roberta Flack, Stevie Wonder o The Carpenters me pareció reconocer), todo ello impregnado de swing por los cuatro costados. Se reconocen fácilmente las influencias de ambos músicos en sus gustos y manera de tocar, con un Green que evoca continuamente a su gran mentor, Oscar Peterson, y un Malone al que se le escapa su toque a lo Grant Green y George Benson. ![]() A uno le vienen a la memoria de forma inconsciente otros dúos similares (el formado por Jim Hall/Bill Evans o el de Oscar Peterson/Joe Pass) y el tándem Malone/Green recuerda más al segundo que al primero, principalmente en el concepto estilístico del dúo. Eché de menos a lo largo del concierto un poco de riesgo y/o un puntito de “modernidad” que rompiera con la monotonía de un swing bastante tradicional y añejo a lo largo de todo la actuación (eso sí, interpretado impecablemente) La compenetración y complicidad de ambos músicos quedó perfectamente reflejada en la casi hora y media de concierto (dos bises incluidos), en el que hubo también espacio para un par de interpretaciones en solitario en el que cada uno demostró su virtuosismo con su instrumento (especialmente lírico y emotivo en el caso de Mr. Green) ![]() En definitiva, un concierto resultón y divertido. Ahora hace falta que no nos toque esperar mucho tiempo hasta que un mini-ciclo dedicado al Jazz se repita en el programación cultural de Caja Cantabria. ![]() ![]() ![]() ![]()
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