| Festival de Jazz de Getxo |
| Fernando Cerecedo Pastor | |
| 22/julio/2007 | |
![]() Como todos los años, el festival de Getxo da el pistoletazo de salida a los festivales de Jazz del País Vasco y este año pudimos asistir a tres de las cinco jornadas que allí se celebraron. Por Fernando Cerecedo Pastor e Iván San Miguel Álvarez
De esa amalgama entre el jazz europeo y la música africana resultó un concierto fantástico, con un Sclavis imaginativo (su larga introducción con el clarinete bajo en el tema “Les Petits Lits Blancs” fue una delicia), y Texier y Romano (¡¡que pegada la del baterista!!) aportando un soporte rítmico excepcional. El conocimiento entre los tres componentes añade ese plus de “riesgo controlado” que hace que todo suene con una contundencia y coherencia absoluta. De esta manera, el arranque del festival había puesto el listón muy alto. El segundo día deparaba una formación no muy al uso: piano y trompeta, a cargo de Uri Caine y Paolo Fresu. Me tengo que declarar incondicional del sonido de Fresu, especialmente con el fliscorno, al que dota de una singular expresividad. Por su parte Caine demostró ser uno de los mejores pianistas del momento, y un tremendo manejo del Rhodes en las ocasiones en las que lo utilizó, creando unas atmósferas perfectas para el discurso de Fresu, y mostrando una gran creatividad y claridad en sus solos. Su repertorio fue desde Monteverdi hasta Monk (un simpático bis alrededor de la media noche con Fresu vigilando el reloj para atacar la melodía en el momento adecuado).
A última hora, no pudimos asistir al concierto que presentaba el noneto de Lee Konitz (y eso que teníamos especiales ganas de ver al saxofonista), que además coincidía con el de los que a la postre fueron ganadores del concurso de grupos, los daneses de “People Are Machines”, que también se llevaron el de mejor instrumentista, con el pianista Magnus Hjorth. Tampoco asistimos a la última jornada, con el fin de fiesta a cargo del pianista Chucho Valdés. Alrededor de 13.000 espectadores estimaba la organización que habían asistido a los 15 conciertos programados (ya que a los mencionados hay que añadir la sección “tercer milenio”, con conciertos gratuitos a media tarde), pero por encima de todo, hay que destacar un año más la cuidada programación, fuera del “circuito”, que es capaz de mantener año tras año.
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